La Bastilla The Bastille
La Bastilla no fue una prisión desde el principio. Comenzó como una fortaleza medieval construida para defender la puerta de Saint-Antoine, al este de París: su primera piedra la puso el alcalde Aubriot en 1370, y la obra quedó terminada en 1383. La estructura medía 66 metros de largo por 34 de ancho, con ocho torres de 24 metros de altura rodeadas por un foso de 25 metros de anchura alimentado por las aguas del Sena. Con el tiempo se convirtió en prisión de Estado donde el rey podía encerrar a quien quisiera sin juicio previo, y se transformó en el símbolo del absolutismo monárquico. El 14 de julio de 1789, el pueblo de París la tomó por asalto; al día siguiente comenzó el derribo. Hoy no queda ninguna torre en la plaza, pero la Bastilla sobrevive en el nombre del barrio, en las paredes del metro y en el contorno marcado sobre el suelo: vale la pena detenerse en esos rincones que todo el mundo pisa sin mirar, para entender cómo funcionó realmente esta «fortaleza legendaria».
Francia · 4 Los rincones ocultos dentro
Los rincones ocultos dentro
La Torre de la Libertad
En la acera de la calle Saint-Antoine número 1, en el límite con la calzada, unas losas especiales marcan exactamente el lugar donde se alzaba una de las ocho torres de la Bastilla: la Torre de la Libertad (tour de la Liberté). Era cilíndrica, de 24 metros de altura, con una base cónica de unos diez metros de diámetro y cinco pisos interiores; ocupaba el flanco oeste de la fortaleza, con la Torre del Pozo al norte y la Torre Bertaudière al sur. El origen de su nombre sigue sin estar claro: según una teoría, fue el apodo irónico que los parisinos le pusieron tras una revuelta en 1380; según otra, los presos encerrados en ella gozaban de algo más de libertad de movimiento que en el resto del edificio.
Fuentes: fr.wikipedia.org
La jerarquía dentro de la prisión
Dentro de los muros de la Bastilla no había una masa anónima de carceleros: había una cadena de mando detallada. En lo más alto estaba el gobernador, un cargo que se compraba y cuyo titular residía en una mansión con jardín a la francesa dentro del patio del castillo, llevando una vida bastante cómoda. Quienes trataban directamente con los presos cada día —acompañándolos al patio durante el paseo, llevándoles la comida— eran los llamados «llaveros», los eslabones más bajos de la jerarquía. Para entender cómo esta prisión podía ser a la vez tan severa y tan hermética, conviene observar primero esta estructura de personal claramente escalonada.
Fuentes: fr.wikipedia.org
Las cifras de los presos
La leyenda habla de mazmorras oscuras y abarrotadas, pero los números cuentan otra historia. Limitada por el número de celdas, la Bastilla no podía albergar más de 45 presos al mismo tiempo; incluso en el período de mayor ocupación, bajo Luis XIV, la cifra no superó los sesenta. Más sorprendente aún: solo el 1,5 % de los presos documentados murió entre sus muros. De pie frente al emplazamiento de este «símbolo del despotismo», estos datos explican la verdadera escala de la institución mejor que cualquier leyenda.
Fuentes: fr.wikipedia.org
Los presos de las guerras de religión
Durante las guerras de religión, la Bastilla encerró a magistrados, escritores y nobles con destinos muy distintos. El dato más sorprendente es el del ensayista Montaigne: detenido en 1588 a causa de las luchas entre facciones religiosas, fue puesto en libertad al cabo de un solo día. En el extremo opuesto está el artista hugonote Bernard Palissy, encarcelado ese mismo año mientras la Liga Católica controlaba la fortaleza, y que moriría en prisión. Dos hombres que entraron el mismo año: uno vio la luz al día siguiente, el otro no volvió a salir.
Fuentes: fr.wikipedia.org
Preguntas frecuentes
¿Qué rincones merece la pena ver dentro de La Bastilla?
La Torre de la Libertad, La jerarquía dentro de la prisión, Las cifras de los presos y más: 4 rincones en total, cada uno con fuentes y una guía en tu idioma para leer o escuchar in situ.
¿La guía de La Bastilla es gratuita?
Las 4 guías son gratuitas.