Puerta de Brandeburgo The Brandenburg Gate
La Puerta de Brandeburgo se alza en el lado oeste de la Pariser Platz, en el corazón de Berlín. El rey prusiano Federico Guillermo II la mandó construir entre 1789 y 1793 según el diseño del arquitecto Carl Gotthard Langhans: un arco de triunfo en estilo neoclásico temprano. Es la última de las dieciocho puertas que tuvo la ciudad — la única que sobrevivió — y el monumento más reconocible de Alemania. Dos siglos de historia la atraviesan: Napoleón cruzó bajo su arco, la Guerra Fría la convirtió en frontera entre las dos mitades de Berlín, y tras 1990 pasó a simbolizar la reunificación de Alemania y de Europa. Pero lo que de verdad merece una mirada detenida está en la cima: la cuádriga, y el conjunto de relieves mitológicos ocultos en el entablamento, la balaustrada y los cinco vanos de paso.
Alemania · 4 Los rincones ocultos dentro
Los rincones ocultos dentro
La cuádriga
Levante la vista hacia el centro del remate de la puerta: la cuádriga que corona la Puerta de Brandeburgo es su ornamento más importante, y Langhans dejó su espacio reservado desde el primer diseño. Al frente del carro, guiando cuatro caballos que entran en Berlín, va Victoria, la diosa romana de la victoria, como símbolo de paz para la ciudad. ¿Cómo distinguirla de Nike o de Eirene? Por las alas en la espalda. La cuádriga fue instalada en 1793, en bronce sin dorar. Pero lo que ve hoy no es la pieza original: de ella solo se conserva una cabeza de caballo, expuesta en el Märkisches Museum de Berlín.
Fuentes: de.wikipedia.org
Los relieves de Hércules
Al cruzar bajo los cinco vanos de la puerta, mire las paredes: en cada lado hay relieves con escenas de la mitología de Hércules. A cada vano le corresponden dos relieves por cara, lo que suma veinte piezas de arenisca en total. Concebido hacia 1791, este programa decorativo alude intencionalmente a las hazañas de Federico el Grande a través de la valentía y los trabajos del héroe griego. El propio Schadow lamentó más tarde que los relieves quedaran demasiado escondidos: «los bajorrelieves de los cinco vanos no los ve nadie». Esa es exactamente la razón por la que hoy siguen siendo lo más fácil de pasar por alto.
El relieve de la balaustrada
En la balaustrada que da hacia el centro de Berlín, justo bajo la cuádriga, hay un gran relieve de arenisca de unos 1,51 metros de alto. El tema lo fijó Langhans: «la defensa de los inocentes con armas justas». La mayoría de los visitantes dirigen la mirada a la cuádriga en lo alto y pasan de largo ante este relieve narrativo terminado en 1791, sin reparar en él. Aún menos saben que en el lado opuesto de la puerta — la cara exterior — estaba previsto un relieve equivalente que nunca llegó a realizarse y sigue siendo un espacio vacío.
El friso de triglifos y metopas
Recorra con la mirada el entablamento que corona las columnas, en las caras este y oeste: ambas presentan un friso de triglifos y metopas — dieciséis piezas cuadradas de aproximadamente un metro cuadrado cada una. Las de la cara oeste son el único ornamento en esa fachada exterior de la puerta. El tema, fijado por Langhans, es la Centauromaquia — la batalla entre centauros y lapitas —, inspirada en el friso sur del Partenón de Atenas; desde la Antigüedad, este combate se interpretó como alegoría de la civilización triunfando sobre la barbarie.
Preguntas frecuentes
¿Qué rincones merece la pena ver dentro de Puerta de Brandeburgo?
La cuádriga, Los relieves de Hércules, El relieve de la balaustrada y más: 4 rincones en total, cada uno con fuentes y una guía en tu idioma para leer o escuchar in situ.
¿La guía de Puerta de Brandeburgo es gratuita?
Las 4 guías son gratuitas.