Wartburg Wartburg Castle
El Wartburg se alza sobre Eisenach en un estrecho y escarpado espolón rocoso a unos cuatrocientos once metros de altitud, con vistas al borde norte del bosque de Turingia. Su nombre probablemente deriva de «Warte» (atalaya, puesto de vigilancia), es decir, el castillo del mirador; la primera mención escrita aparece hacia 1080 en la Crónica de la Guerra de Sajonia de Bruno. Este castillo está entretejido con figuras y episodios clave de la historia alemana: santa Isabel de Turingia vivió aquí, Martín Lutero se refugió bajo el seudónimo de «Junker Jörg» y tradujo el Nuevo Testamento, y sus salones inspiraron la leyenda del Torneo de los Cantores. El Festival del Wartburg de 1817 lo convirtió en símbolo de la unidad nacional alemana. En 1999 fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Cruzar el puente levadizo y la puerta de acceso es adentrarse en un mundo donde cada sala, torre y galería guarda una historia que miles de visitantes pasan por alto.
Alemania · 3 Los rincones ocultos dentro
Los rincones ocultos dentro
Bastión del Wartburg (Wartburgschanze)
Antes de cruzar el puente levadizo, se llega a una explanada ligeramente elevada que se abre hacia el nordeste: el camino excavado en la roca, unos cañones y una pequeña torre centinela marcan este punto conocido como la Wartburgschanze. Parece simplemente la plaza de entrada donde los visitantes se reúnen y fotografían la fachada este del castillo, pero en realidad es un eslabón —transformado varias veces— del sistema defensivo del conjunto. Su misión original fue proteger el acceso principal al Wartburg. El castillo responde al modelo de fortaleza escalonada: constaba originalmente de cuatro tramos, de los que hoy solo se conservan el antecastillo y el castillo principal, y usted se encuentra justo donde estaba el tramo más exterior.
Fuentes: de.wikipedia.org
El Palas (Residencia del Landgrave)
El edificio conocido como Palas o «Residencia del Landgrave» es la pieza del Wartburg que merece más atención detenida. Su fachada exterior parece sencilla a primera vista, pero un ojo entrenado reconocerá recursos tomados de la arquitectura palatina romana —algo extraordinariamente inusual en el ámbito de habla alemana a mediados del siglo XII. Fue construido en esa época; las vigas de la planta baja han sido datadas mediante dendrocronología entre 1157 y 1158. Es el único palacio señorial de esa etapa constructiva que se ha conservado hasta nuestros días, y ya solo por eso vale la pena detenerse a contemplar esta fachada de piedra.
Fuentes: de.wikipedia.org
El resto del conjunto: puente levadizo, antecastillo y torres
Antes de entrar al Wartburg, se atraviesa el único acceso: el puente levadizo y la barbacana, estructuras que permanecen prácticamente intactas desde la Edad Media. Al cruzar la primera puerta se llega al antecastillo (Vorburg): un conjunto de edificios de entramado de madera de los siglos XIV y XV que incluye la galería de Isabel, la residencia del vogt (Vogtei), la galería de Margarita y la Casa de los Caballeros. En la Vogtei se encuentra la «habitación de Lutero», donde Martín Lutero vivió durante su estancia en el castillo, y en ella cuelgan obras de Lucas Cranach. Estas galerías y edificios parecen secundarios, pero cada uno encierra una historia propia que va mucho más allá de su nombre.
Fuentes: en.wikipedia.org
Preguntas frecuentes
¿Qué rincones merece la pena ver dentro de Wartburg?
Bastión del Wartburg (Wartburgschanze), El Palas (Residencia del Landgrave), El resto del conjunto: puente levadizo, antecastillo y torres y más: 3 rincones en total, cada uno con fuentes y una guía en tu idioma para leer o escuchar in situ.
¿La guía de Wartburg es gratuita?
Las 3 guías son gratuitas.