Museo Guggenheim Bilbao Guggenheim Museum Bilbao
Sus curvas revestidas de titanio evocan un barco fondeado a orillas del río, o quizás las escamas de un gran pez: así es el Museo Guggenheim Bilbao, diseñado por el arquitecto canadiense Frank Gehry e inaugurado el 18 de octubre de 1997 por el rey Juan Carlos I. El edificio se alza en el barrio de Abandoibarra, junto al Puente de la Salve, y funciona como museo de arte contemporáneo mediante un acuerdo de franquicia con la Fundación Solomon R. Guggenheim de Nueva York. Con 24.000 m² y diecinueve salas de exposición, ha superado el millón de visitantes anuales desde su apertura y transformó radicalmente la imagen de una ciudad industrial en lo que los medios bautizaron como «el efecto Guggenheim». No se quede solo ante la fachada: entre. Cada rincón que los visitantes suelen pasar de largo tiene su propia historia.
España · 5 Los rincones ocultos dentro
Los rincones ocultos dentro
Puente de la Salve
Desde el agua, la gran sala en forma de pez del extremo oriental del museo parece casi rozar un puente atirantado rojo que cruza la Ría de Bilbao: es el Puente de la Salve. El puente ya estaba allí cuando comenzaron las obras del museo, y Gehry tuvo que diseñar en torno a él: optó por levantar una torre junto al vano para integrar el puente en la silueta del conjunto. El nombre viene de un episodio marinero: los barcos que remontaban la ría hacia el puerto de Bilbao divisaban desde este punto la imagen de la Virgen de Begoña, y los marineros entonaban aquí la Salve en su honor.
Fuentes: es.wikipedia.org
Origen y decisiones
Este museo nació del proyecto de expansión europea de un director estadounidense, aunque el proceso tomó un giro inesperado. Thomas Krens, que dirigió la Fundación Guggenheim entre 1988 y 2008, impulsó la circulación internacional de la colección y eligió Berlín y Bilbao como los dos enclaves europeos de la fundación. La idea inicial no era construir un edificio nuevo, sino reconvertir un viejo almacén del centro de Bilbao, la Alhóndiga. Krens contactó con Frank Gehry, atraído por su habilidad para transformar espacios en instalaciones temporales de arte contemporáneo. Sin embargo, tras ganar en 1991 un concurso de apenas diez días de duración —impulsado por trámites formales de procedimiento—, Gehry convenció a Krens de abandonar la rehabilitación del edificio histórico y construir desde cero en un solar junto a la Ría de Bilbao, en el norte de la ciudad, visible desde tres puntos elevados a la vez.
Fuentes: es.wikipedia.org
El proceso de diseño
Gehry recibió el encargo justo cuando su proyecto para el Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles acababa de ser cancelado; las ideas no utilizadas de aquel diseño se convirtieron en el punto de partida conceptual para Bilbao, y los dos edificios comparten una lógica compositiva muy similar. Para encontrar la forma definitiva, Gehry construyó a mano docenas de maquetas que fue probando una por una. Esas maquetas originales se exhibieron públicamente desde julio de 1995 en el Palazzo Venier dei Leoni de Venecia, sede del museo Peggy Guggenheim. Gehry no utiliza el ordenador, pero su equipo digitalizó las maquetas con el programa CATIA, desarrollado por Dassault Systèmes, lo que permitió convertirlas con precisión en planos de construcción. Adaptar CATIA para el diseño arquitectónico supuso un coste elevado, que asumió la Fundación Guggenheim.
Fuentes: es.wikipedia.org
La forma exterior
Frente al museo, conviven dos mundos casi contradictorios: al este, la Gran Sala —la sala en forma de pez— se despliega en placas curvas retorcidas que se extienden hacia el Puente de la Salve y, vista desde ese lado, parece casi ingrávida; al sur, orientada hacia el centro de Bilbao, aparece una hilera de volúmenes rectilíneos sin revestimiento de titanio, con ventanas rectangulares ordenadas y paramentos de piedra color crema o morado. Esta contraposición deliberada es lo que Gehry denomina «contrapunto» —un término musical que designa la coexistencia de elementos radicalmente distintos—, y es uno de los principios organizadores del edificio.
Fuentes: es.wikipedia.org
El revestimiento de titanio
El destello metálico de la fachada nació de la fascinación de Gehry por la manera en que la naturaleza cubre superficies curvas —escamas de pez, plumas de ave—. Decidió trabajar con «escamas» rígidas que se superponen y encajan unas con otras. La elección del material fue un proceso de descarte: el acero inoxidable quedó fuera porque Gehry consideró que no pegaba con el cielo de Bilbao; el cobre y otros metales también se descartaron. El titanio fue la elección final, pese a su alto coste —un contraste marcado con los materiales baratos que Gehry usó en sus primeros años—. La aleación empleada es principalmente titanio con zinc, y cada placa tiene apenas un tercio de milímetro de grosor: lo suficientemente fina para adaptarse con precisión a las complejas curvas del edificio.
Fuentes: es.wikipedia.org
Preguntas frecuentes
¿Qué rincones merece la pena ver dentro de Museo Guggenheim Bilbao?
Puente de la Salve, Origen y decisiones, El proceso de diseño y más: 5 rincones en total, cada uno con fuentes y una guía en tu idioma para leer o escuchar in situ.
¿La guía de Museo Guggenheim Bilbao es gratuita?
Las 5 guías son gratuitas.