Santa Sofía Hagia Sophia
Santa Sofía se alza en el barrio de Fatih, en Estambul, como mezquita construida sobre lo que fue una basílica cristiana. Mandada erigir por el emperador bizantino Justiniano I entre los años 532 y 537, fue primero catedral de rito basilical y sede del Patriarcado de Constantinopla, corazón de la Iglesia ortodoxa oriental durante un milenio entero. Tras la conquista otomana de 1453, Mehmed II la convirtió en mezquita; entre 1935 y 2020 funcionó como museo, y en 2020 recuperó su condición de mezquita. Su planta combina la forma basilical con la centralizada, y la manera en que la cúpula transmite su peso hasta el suelo se considera un punto de inflexión en la historia de la arquitectura. Vale la pena recorrerla despacio y buscar los rincones que todos pasan por alto.
Turquía · 3 Los rincones ocultos dentro
Los rincones ocultos dentro
Arbotantes exteriores
Al rodear el exterior de Santa Sofía, verás una serie de gruesos muros inclinados que apuntalan el edificio: son los contrafuertes (payanda en turco). No tienen función decorativa; están ahí para contrarrestar el empuje lateral que la enorme cúpula ha ejercido desde el primer día. En total, veinticuatro contrafuertes rodean hoy el edificio: algunos son de época romana oriental, otros de época otomana, ambas capas visibles una junto a la otra. Los más decisivos de todos llevan la firma del gran arquitecto imperial Mimar Sinan.
De mezquita a museo: la era republicana
La Santa Sofía que ves hoy fue durante décadas un «museo», y esa condición es en sí misma un capítulo de la historia moderna. Tras la caída del Imperio otomano, el edificio perdió su rango de gran mezquita imperial, que lo había situado por encima de todos los demás templos islámicos de Turquía. Mustafa Kemal Atatürk, una vez en el poder, decidió continuar con su restauración y en 1931 confió los trabajos al Instituto Bizantino de América. Poco después fue reconvertido en museo y abierto al público: esa transformación se convertiría en símbolo del proceso de laicización del Estado.
Fuentes: fr.wikipedia.org
Los mosaicos
Al entrar al vestíbulo interior (nártex), levanta la vista hacia el techo: está cubierto de mosaicos, y los destellos dorados que ves son oro de verdad. Las paredes están revestidas de grandes placas de mármol veteado traídas de distintos países y ciudades de Anatolia; antes de fijarlas, cada plancha fue cortada por la mitad y colocada simétricamente, como si doblases una hoja de papel manchada de tinta y la abrieras, creando un espejo de vetas. El lugar donde conviene detenerse a mirar con más calma es el tímpano sobre la Puerta Imperial, la entrada central que da al espacio principal.
Fuentes: tr.wikipedia.org
Preguntas frecuentes
¿Qué rincones merece la pena ver dentro de Santa Sofía?
Arbotantes exteriores, De mezquita a museo: la era republicana, Los mosaicos y más: 3 rincones en total, cada uno con fuentes y una guía en tu idioma para leer o escuchar in situ.
¿La guía de Santa Sofía es gratuita?
Las 3 guías son gratuitas.